La torre de marfil

Este es un espacio para quienes quieren conversar sobre el Perú con la distancia -y marginalidad- de la diáspora. Le daremos particular importancia a la política doméstica y los conflictos culturales de las sociedades del norte para establecer contrastes irónicos en relacion al Perú.

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Nombre: Eduardo Gonzalez
Ubicación: Brooklyn, New York, United States

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jueves, setiembre 29, 2005

Fronteras reales y mentales

Hace tiempo que quiero escribir sobre la situacion de los inmigrantes ilegales en los EEUU. Por varias razones: una de ellas es que siempre recibo comunicaciones de amigos y conocidos que quieren entrar a este pais como sea; otra, que no deja de maravillarme el persistente poder del llamado "suenho americano"; otra aun, que soy un inmigrante legal y cuando constato lo insoportable que puede ser a veces vivir aqui no puedo llegar a imaginar las presiones a las que se tiene que estar sometido para querer vivir como ilegal.

Voy a ocuparme del asunto -brevemente- porque acaba de salir una encuesta interesante: 54% del publico encuestado por la organizacion Rasmussen tiene una opinion favorable de los guardias voluntarios de frontera autodenominados "Minutemen" (http://www.rasmussenreports.com/2005/Immigration_Sept%2022.htm): un grupo paramilitar que patrulla la frontera mexicana para capturar ilegales.

Toda persona que viva un dia en una ciudad promedio de Estados Unidos sabe que nada podria funcionar sin los ilegales. No hay ningun sector de la economia que no este subsidiado por el trabajo ilegal. El actual boom de la construccion y las casas baratas le debe mucho a la cantidad de mano de obra poco capacitada que trabaja por nada, por no hablar de la agricultura y del sector servicios. Los cientos de avisos que uno lee en una semana ofreciendo cursos de ingles no estan ahi para satisfacer a los turistas que quieren visitar el Empire State. Nadie ignora que ese lenguaje raro que se escucha en las cocinas de un restaurante italiano ("una pizza con peperoni, carne y pimentones!") no es acento de Calabria.

Y sin embargo, mas de la mitad del pais cree que esta bien que una banda de gentes armadas persiga por el desierto a gente desesperada por trabajar.

Hay -es cierto- organizaciones caritativas que ponen bidones de agua en el desierto para reducir el numero de muertes que deja la inmigracion ilegal todas las semanas. Pero nadie dice nada de ellos: la moda es apoyar a los "Minutemen".

Que explica esta notable diferencia entre lo que ocurre en la vida diaria y lo que se opina? Semejante inversion no puede ser mas que ideologia. En todo el mundo desarrollado hay sectores xenofobos y temor al inmigrante de culturas ajenas, pero no hay paramilitares en las playas del sur de Espanha para capturar a los marroquies que cruzan el estrecho, o en Bari para agarrar albaneses. Lo que hay en EEUU es racismo puro y simple: los inmigrantes ilegales no son el problema, los inmigrantes mexicanos si lo son, y en la geografia simplificada del estadounidense promedio, Mexico es ese gran pais del sur que empieza en Tejas y termina en el polo.

El trabajador americano lleva decadas perdiendo trabajos porque las companias se van a otros paises. Pero los trabajadores textiles chinos, los tecnicos de computacion irlandeses y los operadores telefonicos indios no son visibles: son una abstraccion, un dato. Los que se ven son estos mexicanos que estan en todas partes donde se tiene que hacer algun trabajo manual. A nadie se le ocurre mandar paramilitares a una reunion de directorio de Nike para impedir que cierren otra planta y la manden a Tailandia: es mas facil parar a los que cruzan el desierto.

Los politicos americanos han desviado exitosamente la atencion del publico de los efectos de la globalizacion a una supuesta crisis fronteriza (al sur, no al norte): erigir muros gana votos.

La necesidad cultural de tener fronteras -por supuesto- es universal: sin fronteras que nos separan de lo que no somos, no sabemos en que consiste nuestra propia identidad. La frontera es un "hasta aqui" que nos define. Pero en sociedades tan plurales como la estadounidense, la necesidad de fronteras visibles es aun mayor.

Llegaran los EEUU alguna vez a pensar en las fronteras como lugares de pasaje, como un "por aqui" que les defina en contacto con -no en oposicion a- los otros?